Constituye un movimiento importante en Zurich e introduce la noción de Complejo Ideo Emocional.
Toma algunas ideas freudianas y las aplica al estudio de la Paranoia y luego a la Demencia Precoz.
Emplea el término esquizofrenia en plural para designar a la demencia precoz de Kraepelin -particularmente mal denominada según su juicio- puesto que no se trata de una demencia y porque no es juvenil, ni precoz en el desarrollo del proceso patológico.
Bleuler y la noción de esquizofrenia
A diferencia de la conceptualización kraepeliana de la demencia precoz, que enfatizaba el proceso de demenciación, o sea, al debilitamiento intelectual global progresivo y que desemboca en un cuadro deficitario ( demencia), Bleuler acentuará la disgregación o disociación (spaltung) que va operando en detrimento de las asociaciones psíquicas las que se tornan confusas y a-sistematizadas y llega a producirse una ruptura con el mundo real. Es en el orígen de la enfermedad donde Bleuler sitúa un trastorno, probablemente orgánico, al que corresponden los síntomas que él llama primarios, en primera fila de los cuales se encuentra tal disociación entre las diferentes instancias psíquicas, tales como la afectividad, la voluntad, la inteligencia o las capacidades de razonamiento. En oposición a la teoría kraepeliniana del debilitamiento prematuro, Bleuler no introdujo en su concepto criterios evolutivos específicos, lo que le permitió vincular la esquizofrenia con diversos estados agudos y lo condujo a adoptar la idea optimista de remisión, de curación, y de impactos terapéuticos posibles.Dice el autor:
"He llamado esquizofrenia a la demencia precoz porque, como espero demostrar, la dislocación (Spaltung) de las diversas funciones psíquicas es uno de sus caracteres más importantes."
Para este autor, la disociación, el autismo y la ambivalencia son los tres pilares en los que se basa el diagnóstico de esquizofrenia. Importa destacar que a diferencia del amor-odio que cohabita en los pacientes neuróticos, la ambivalencia en la esquizofenia se caracteriza por no presentar conflicto, amor y odio coexisten simultánea y sucesivamente sin dificultad alguna.
Un síndrome fundamental en esta patología es la vivencia de extrañeza que se acompaña con una sensación de vacío y que tiende a una formación delirante autística. Se la conoce como vivencia delirante primaria y se caracteriza en un súbito y profundo cambio de la experiencia sensible que el enfermo no puede articular con sus modos anteriores del ser y sistemas de referencia. Puede ser vivida de modo predominante en el cuerpo y el pensamiento como vivencia de despersonalización. Los pacientes se quejan de ser transformados, metamorfoseados. Un elemento clínico importante para el diagnóstico es el signo del espejo, ya que al operar tal transformación y sentimiento de desarraigo tratan de reconocerse y pueden pasar varias horas frente a él. Suele ser vivido con gran sufrimiento y puede acompañarse de vivencias de influencia, ya sea bajo la forma de fluidos raros que transitan por su cuerpo u ondas extrañas que lo captan.